Viaje a Cachicadán 2010

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Por: Melitón García Guevara

 

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Como es costumbre todos los años en noviembre, en Cachicadán, Provincia de Santiago de Chuco, Departamento de La Libertad, se realiza la festividad en honor a San Martín de Porras los días 7,8,9 y 10 respectivamente.

Este año viaje con toda la familia en mi automóvil escarabajo brasileño del año ’75 partimos a las tres de la madrugada, el vehículo avanzaba mejor de lo que había Yo planeado en esta oportunidad el inconveniente era Yo que no había dormido la noche anterior ultimando detalles para que cuando esté en ruta no me falte nada por si pudiera haber sucedido algún percance.

Llegamos a Trujillo como a las 7pm con todas las paradas (desayuno, almuerzo). Un viaje un tanto cansador pero con la adrenalina al tope, maneje hasta cierto tramo luego cedí el volante a mi hermano Modesto, para luego intentar pegar un ojo –imposible- porque mi hermano sabe manejar pero siempre hay dudas además que él no cuenta con licencia de conducir así había que estar atentos con la policía de carreteras para no entorpecer el viaje hacia nuestro destino final.

Ya en Trujillo dormimos un par de horas y salimos como a las 9pm. Preguntando donde quedaba la salida a Santiago de Chuco y la gente decía vayan por el Hospital Regional y de allí de frente claro Modesto conocía más o menos y nos iba guiando luego entramos en una pista oscura había un letrero que decía Santo Domingo, no tenía un mapa, ni idea de donde estaba tampoco había a quien preguntar, entonces con la fe que le profeso a Dios y a San Martín decidí  seguir hasta donde me llevase esa carretera asfaltada en este avance se me cruzaban ideas de que pueda haber estado perdido o que me estaba yendo a otro destino en fin hasta que pasó un ómnibus de la empresa Horna y fue allí donde supimos que habíamos tomado la ruta correcta. Seguimos la pista y después de un largo recorrer empezamos a subir, llevaba en el carro al mapa hablante “mi madre” que había transitado por esa vía durante varios años y ella decía tenemos que llegar a Samne pasar Casmiche luego el desvío de Otuzco, Shorey, Santiago de Chuco y Cachicadán, pero cuando uno no conoce es bien difícil saber donde uno está lo único que cogí como guía era el número de kilómetros grabados en unos pequeños bloques de cemento tratando de no perder la correlación íbamos avanzando iba Yo descansado y a la vez preocupado por la responsabilidad que llevaba sobre mis hombros en mi carro iba Mi Madre Aída, mi esposa Delia, mis hijos Diego y Alvaro, Mi hermano Modesto y mi sobrina Leydi íbamos avanzando bien llegamos a un pueblo llamado Santa Rosa donde la carretera era estrecha y a mi costado derecho había cuatro a cinco piedras de regular tamaño y al costado izquierdo un camión que venía y Yo en lugar de frenar pisé el acelerador subiéndome por las piedras y lógicamente asustando a mis pasajeros, pasado el susto cuadramos el carro un poco más arriba revise por suerte no sufrimos abolladura en la parte externa pero se nos abolló el aro derecho de la llanta delantera.

De casualidad unos kilómetros más arriba habiendo pasado ya Samne baje para verificar y me doy con la ingrata sorpresa que mi llanta derecha estaba baja por suerte tenía la de repuesto me cuadré en un sitio aparente para el cambio de llanta saque los implementos para hacer el cambio y proseguimos nuestra aventura llegamos a un sitio donde se la carretera se dividía en dos y donde había un letrero que decía:  “Casmiche – Otuzco” cual tomamos Modesto dijo vamos a Otuzco y proseguimos por aquella carretera que aunque asfaltada no dejaba de ser peligrosa y era subida mi volkswagen “trepaba” pero cada vez con menor fuerza no me animaba a parar porque pensaba que estaba en la “Jalca” y que el motor se enfriaría y no pudiera volver a arrancarlo pero por otro lado tenía que saber cuál era el problema para remediarlo así que decidí hacer una parada en una de las tantas curvas amplias en la subida a Motil buscando dejarlo en una bajadita para hacerlo arrancar de esa manera –enganchar segunda, etc- verificamos aparentemente todo estaba bien hasta que Modesto me dice pisa el acelerador a fondo mientras él se fijaba en el motor y nos percatamos que por alguna razón el cable del acelerador estaba muy suelto de manera que al acelerar a fondo solo llegaba hasta la mitad sacamos el alicate el desarmador el reflector y procedimos a templarlo y entonces el Auto retomó su fuerza pasamos Motil, y la cuesta seguía veía en la oscuridad de la noche unos faros de otros vehículos que iban o venían a lo lejos a una altura que pensaba no iba Yo a pasar por allí o que en todo caso por el peso que llevaba el carro no iba a llegar -me equivoqué- el carro llegó a esa subida y pasó lamentablemente por la preocupación no tome nota de los sitios exactos que pasé y del orden en que están dispuesto en la agreste geografía de La Libertad.

Seguíamos alternando el volante con Modesto, mientras yo solo cerraba los ojos e intentaba pegar un sueño –imposible- proseguimos hasta llegar al desvío de Otuzco preguntamos al patrullero no dijeron por esa carretera hacia abajo hicimos lo que nos dijeron y efectivamente luego de unos momentos más empezamos a subir a eso de las tres de la mañana estábamos pasando “Cerro Sango” que con la ayuda de Dios y por intercesión de San Martín no había llovido de manera que la trocha estaba seca, se escuchaba el silbido del viento que rosaba en los ichus y abajo se veía un abismo de incalculable altura por la oscuridad. Seguimos avanzando hasta llegar a Agallpampa donde nos pidieron documentos los policías nos felicitaron por tener todo en regla y por nuestra fe y proeza de ir desde Lima a rendir honores a nuestro Patrono San Martín, siguiendo la travesía llegamos a Shorey chico luego a Shorey, luego pasamos por el desvío hacia Quiruvilca tomamos la carretera a Santiago de Chuco que larga subida después de deliberar decidimos parar el carro y descansar a pierna suelta no pudimos descansar a gusto por la presión mi cabeza estaba como aplastada, en fin seguimos nuestra ruta cada vez más cerca, después de algunas paradas por los trabajos que estaban realizando en la carretera pudimos divisar Santiago de Chuco desde Huayatán o Pueblo Nuevo, ya estábamos cerca y bajando hacia Santiago de Chuco mis hermanos de la provincia miraban con asombro la llegada de un Volkswagen sobretodo por la música que íbamos reproduciendo y que lo pusimos a todo volumen porque los parlantes estaban delante en el capot junto al tanque de gasolina al llegar a Santiago fuimos a la Plaza tomamos fotos a la Iglesia al Pallo busqué a mi amigo Juan Gabriel Alipio, Alcalde electo de Santiago pero me dijeron que él asumía el cargo recién en enero 2011. Mis hijos tomaron una manzanilla y enrumbamos a Cachicadán –la carretera un desastre mayúsculo- dos zanjas a los extremos y un muro central que claro los interprovinciales los pasan como si nada porque tienen neumáticos altos pero la movilidad particular tal como mi auto son bajísimos así que tuve que ir manejando con mucha cautela por sobre los muros del centro y de la izquierda procurando no caerme al abismo.

Pasamos Chacomas, luego San Antonio y de allí arribamos a nuestra Santa Tierra.

Debo decir que llegamos con la ayuda de Dios y de San Martín quienes nos mostraron el camino.

Lo que le puedo recomendar antes de realizar un viaje de esta naturaleza y que no se conoce es mejor hacer una hoja de ruta y sabrás que sitios vas a pasar y te evitarás un sinfín de preocupaciones, la otro es viajar de día disfrutas del panorama puedes hacer varias paradas tomar fotos, etc.

Como encontré a Cachicadán? Peor: dormido a pesar del canon y sobrecanon no hay el despegue que se necesita y espero que se dé en este periodo.

Nuestras costumbres se están perdiendo –en otro artículo escribiré sobre ello- no hay chicha de jora, no hay pallas, no hay la emoción que habían años atrás.

Lo que abunda es la ratería, la cerveza y las peleas.

Hasta el próximo artículo.

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