LA DESHONRA A CATEQUIL

Publicado por Juan Esteban YUPANQUI VILLALOBOS en http://tupacisaac2.blogspot.com/ el martes 24 de junio de 2008

La trama se desarrolla en los pueblos de Andamarca, Aque y Coronguimarca; ciudades principales del Reino de los Cullies.  Todos asentados en la cordillera andina de lo que corresponde a los actuales departamentos de La Libertad y Ancash.

Los personajes que intervienen son: Wairo Amaru.  Señor del reino o nación de los Cullies; representa la majestad de los soberanos, con una imponente figura representando muy bien al hombre andino.  Su esposa Acasu Cani, la más bella de las mujeres de todo el Reino y de casi la mitad del mundo conocido hasta ese entonces.  Su bella hija, la delicada Quiyaya o Quiyayita.

Dentro de la élite era cogobernante y consejero espiritual, hijo también predilecto de Catequil el misterioso Sacerdote y lector del Oráculo, el silenciosos Amuco Amsha, quien generalmente vive en Huallio, lugar sagrado y de adoración.  Mashaco , el filósofo de la corte, que se hace el tonto para hacerse escuchar lanzando sátiras para dar a conocer su opinión.  La mujer libertina de nombre Cushurumba, que muchas de las veces convive con el valeroso capitán de los ejércitos Cullies conocido como Yuca.

Adornan el gran salón del trono los músicos populares, conocidos como chirocos.  Los guardias que permanecen a la entrada del palacio real. Una construcción de piedra con puerta y dintel cónicos, en cuyas paredes van adornadas con telares de diferentes modelos y diseños de colorinches. Siguen las asistentas de la esposa del rey y su esposa, todas acomedidas a cualquier necesidad del soberano.  Toda la parafarnefalia del sequito es la misma de la Etnia Cuzqueña o Incas.

I ACTO

Hacen su ingreso por la entrada principal del palacio los Chirocos, quienes con su flauta y tambor (conocido como roncadora), tocando y cantando la tonadilla de ingreso y contando los acontecimientos recientes del reino.

CHIROCOS:  ¡ Bienvenido seas mi gran dios categuil, no hay nadie, como tu hasta el final Viracocha no es grande contigo nos viene a liberar de la soga apretada que los orejones puquinas nos tienen aquí.

Subiremos con la coquita mascando, mascando y cachando sin nadita que descansar; danzando, danzando hasta muy arribita muy pronto llegaremos al templo de todos nuestro señor en Huallio.

Tomando el descanso con la chichita para que no te enojes mucho nuestro gran padre Catequil.

Grande es nuestro pueblo mucho más grande que de los Orejones Vino malaya, dicen que fue Pachacutec Y zas nos zurra a todos nosotros; nos quito el agua de los estanques

Que golpe dio a nuestro padre progenitor del gran Waira Amaru

Que desgracia de nuestro pueblo en las veredas de coronguimarca, Veladas sus murallas y afrentadas sus bellas hijas nuestras amadas princesas las hermosas Pallas.

Dicen las malas lenguas que el dios de todos los orejones es más grande que padre Catequil.

Hoy no lo vemos así, no será malaya nuestro destino por ser de aquí; Todo huallio arde de tarde en tarde, desde lejos muy lejos se ve así, su vos potente Remece el huaychaca en sus aguas que salpican a todo pichinchuco bañando a las guaguas huarancotayinos

enverdeciendo sus faldas en las caídas después de los veranos.

Siguen diciendo las malas lenguas De casi todos los tumbesinos Viracochas de color del Champará Todos del norte han venido, a para la afrenta que se nos hace así Porque?

Desmayan hombres y mujeres, Pronto, muy pronto nos liberarán A todos desde aquí.

Sigamos cantando el huainito Mascando, mascando y cachando

Nuestra preciosa coquita Y traída como todo desde los marañones Para saborearla todos juntos y juntos En la gran subidita Para mirar de laditoA nuestro Padre el Gran Catequil.

En lo que están danzando los Chirocos a la entrada de la puerta principal del palacio, en medio de la llacta; hace su aparición Mashaco, interrumpiéndoles en su canción.  Él intenta danzar con ellos. Estos molestos, lo echan de su lado, el no contento con esta actitud les hace frente increpándoles su actitud.

MASHACO: ¿Qué cánticos son esos?  No parecen los huainitos de mi pueblo?  De onde serán?

CHIROCO: Cállate opa (tonto).  De cuando acá, sabes muy bien el hablar de los amautas.  Tienes el conocimiento de las cosas del mas acá y del más allá.  Ah  ¡ver contéstame pues.

CHIROCO 2: ¿Contesta pues opita?  Ja, ja, ja.  ¡Que va a contestar  ¡

MASHACO:  ¡Sí!¿Por qué creen que no se nada?. Tienen el don de la clarividencia, o son muy sabihondos; mas que los propios amautas?.

CHIROCOS : ( mirándose mutuamente como sorprendidos) Ja, ja, ja, éste opa sé más sabio que ni los propios amautas que están en Qosqollacta.

CHIROCO: Esto si que es el acabose... El opa dándonos consejos a nosotros.

CHIROCO 2: ¿O queriéndonos dar?

CUSHCURUMBA: ¿por qué fastidian a Mashaco?  Son acaso ustedes mejores que él.  Porque lo ven que es jorobadito se burlan de él.  Es así de nacimiento, cualquiera de ustedes hubiera salido así. Su corazón y alma son mejores que el de ustedes.

CHIROCO: (señalando a todos lados) .  Vean... ¿Quién ha Salido en su defensa?.

CHIROCO 2:  ¡Vamos, vamos!!  Acaso tu no eres la Cushrumba... te pregunto? La más pública de las huarmis de esta parte del reino...

CHIROCO: Oye!  Te podemos apedrear por lo que tu lengua esta diciendo.  No puede ser del agrado de los orejones...

MASHACO:  ¡Oigan... ustedes!!  ¡Escúchenme bien.  Acaso mi deformidad puede cegar la mente mía.  No poder ver como suceden las cosas en el mundo.  De que tanto se ufanan ustedes?  Se pasean por toda la llacta, pavoneándose por los favores que reciben de los Waira Amarus.  ¿ Quiénes son ustedes en realidad?  Acaso ustedes siempre se han convertido en los lambemigalcas de los Señores y Tucuyricuts venidos de los qosqorunas.  Acaso no le sirven a ellos en todo momento. Póngase de acuerdo de una vez a quien van a servir.  Sí a un lado o al otro.  Quienes son sus señores: ¿ Los qosqorunas que están en el qosqollacta o los Waira Amarus, quienes han sido siempre nuestros señores, desde que nuestro padre catequil tuviera a su primer runahijo y lo impusiera como nuestro señor Waira Amaru.  O ya seguramente están pensando en otro señor.  Seguramente como están escuchando que vienen unos huiracochas, también se van a hacer sus sirvientes y abandonar a sus actuales señores.  No hay nada que hacer que como cuchicrespos van buscando donde ganar, no donde hacer el bién.  Todo lo contrario, buscan el ganarse alguito.  Bien les queda el que los llamen los Cuchi crespos loros.

CHIROCO:  ¡Vee...!!  Con que discursito nos había salido éste.  El opa podrá tener movimiento en su tutuma.  ¿Quién lo hubiera pensado, que nos salió con unas palabras?  .  Déjenme reír, ya no aguanto más.  Ja, ja, ja...

CUSHCURUMBA:  ¡ Déjalo terminar!!

CHIROCO:  ¡ Tu no te metas... !!

CUSHCURUMBA: ¿ Quién eres tú para impedírmelo?

CHIROCO 2:  ¡Te ha dicho que no te metas!!

CUSHCURUMBA: ¿ Otra llama que viene al maíz?

CHIROCO 2: ¿ Qué me has dicho, no te he entendido?

CUSHCURUMBA: Si no has entendido, cállate la boca

CHIROCO : Conque esas tenemos, no?

CUSHCURUMBA: No te haré caso, so sirviente de todo El mundo.

MASHACO: Un momentito runas chirocos.  ¿Por qué no le dejan hablar a ella también?  Acaso no es ella también hija de nuestro padre Catequil y nuestra madre Quilla Hirca.

CHIROCOS: A ver pues, que hable de una vez!

CHIROCO 2: Que hable de una vez o que se calle, que caray?.

MASHACO: Por que se apresuran tanto, déjenla parlar.

CUSHCURUMBA: Gracias no muy agraciado amigo, pero con una hermosura del alma.  No juzguen por lo silenciosa que pueda ser mi vida.  Háganlo por lo que guarde en mi corazón.  Debemos juzgar, aquí, lo que pueda acontecer en nuestra nación, en su destino.  Y del lado en que nos pondremos cuando las circunstancias no los requieran.

MASHACO: Es la pura verdad, lo que dice nuestra amiga. Pero sigue hermosa huarmi, para que estos escuchen de tu lengua lo que acontece en nuestra nación.

CUSHCURUMBA: Mi lengua es lenta, no llega ni a la profundidad con que arrasa la chaquitaclla en la mamapaccha.  Sería mejor que hablases tú mi hermoso amigo mashaco.  Todo para que estos vean los maravilloso que es tu lengua como el arco iris destella en colores las palabras que de tus labios brota como puquio.  Todos creyéndole tonto no dan la importancia a la sabiduría de amauta que posees.  Instrúyenos para que la belleza de tu alma destruya las negras intenciones de estos chirocos.

MASHACO: Gracias hermosa huarmi por las lisonjas. Que no han de venir mas que de lo profundo que te inspira nuestro aputaita Catequil.  Al cederme el parlamento invoco a los apus de nuestra nación y a su famoso oráculo de huallio, quienes guiaran mis labios para decir la verdad y de aquello que lo siento.

El Runa que habita nuestra gran nación, desde que fue engendrado por nuestro gran taita Apu Catequil y la Mamacha Quilla Hirca Paccha.  Hemos dominado todos estos montes, desde donde discurren los shimbos hasta el límite con los caxamarca , nuestros vecinos y amigos.  Hemos siempre cosechado nuestros maicitos, la papa en su collota para que dure durante todo el verano. Cosechado siempre nuestro tarwi.  Muchas veces hemos bajado a trabajar con los chalacos muchic; muchas de las veces hemos hecho trueque con ellos mismos.  Nuestros bravos jefes han servido y defendido nuestra nación de las ambiciones de los Huaylas y a veces de los mismos Caxamarcas. Nuestros Amarus, siempre son valientes.  Hasta que vino el Puquina Pachacutec Yupanqui, Taita de todos los Orejones y durante años mantuvo cercada a nuestras llactas, y después de duras batallas no logro vencernos y solo lo pudo hacer quitándonos el agua.  Acaso no se acuerdan que para merecer el perdón y graciar la vida de nuestros runas Nuestro Gran Amaru Siccha entrego a las mas hermosas Pallas de Coronguimarca, sus hijas principales como esposas del gran Orejon.  Las más bellas flores del campo no se comparaban con ellas.  Y así logro salvar a nuestro pueblo.  Acaso la bella Palla Canchachi no se resistió y tuvo un hijo del gran Orejon, pero ellas huyo muy lejos, fuera de la vista de los orejones y nació de sus entrañas el pequeño Tupac Isaac, la esperanza de libertad de nuestro pueblo.  Que hablan que de su mano salen lenguas de fuego que arrasaran a todos los wuiracochas y orejones.  En esa Esperanza vivimos, ya que los cuzqueños desterraron nuestras costumbres.  Nos juntaron con los Caxamarcas y los Huaylas.  ¿Dónde estuvieron los runas Chirocos para sentar su voz de protesta?.  Acaso, aquellos pueblos no estuvieron en constante guerra con nosotros, desde que nos creara nuestro amado padre Catequil.  ¿Quién de los Chirocos, que ahora se ufanan y pavonean de los favores que tienen de los puquinas, se atrevió a protestar cuando nuestros padres y hermanos fueron desterrados por todo el tawantisuyo, cuando nuestras mas hermosas flores, hermanas y esposas, fueron entregadas a los orejones como esposas, quien protesto?.  Se apropiaron de las mejores sementeras.  Sus padres, no fueron aquellos que se arrodillaron ante los puquinas cuando entraron en las llactas nuestras, como perros traidores que cambia de amo y se olvida de donde comía su cushalito en todas las mañanas, gustando de los chungares que florecen en los mayos.  Quien hizo pago alguno a las lagunas de Callacuyan, desde donde nació nuestra Madre Quilla Hirca, para aplacar el alejamiento de nuestras pacarinas y dioses de sus favores que siempre nos hemos dispensado desde lejanos tiempos.  ¿Quién nos roba la mejor chicha de nuestras botijas?   ¡ Acaso no son los orejones!

¿Quién protesto, cuando el hijo bastardo de la Palla Cuni, puesto como sinchi de nuestro pueblo nos está gobernando?  Ustedes no eran quienes le cantaban yaravíes y huaynitos a ese sinchi Waira Amaru, que pueden decir entonces ustedes ahora.

¿A que se dedican ahora?  ¿No saben a quien adular?  .  ¿Se quedarán adulando a Huascar o a Atahualpa?  Y si como los augurios de Huallio se cumplieran.  Vendrán los runas del color de el agua que esta en las punas, seguramente se pondrán a servirlos y combatirán contra los hermanos runas que no quieran hacerlo, eso es seguramente que harán, eso lo doy por descontado.  Pues tienen la sangre de sus padres, otros traidores de su pueblo.  No fueron sus padres los Chirocos mayores que concertaron con el Sinchi Ninanlingan para deshonrar a la Pacarina de Huallio.  Quien lo contuvo y apoyo a los sacerdotes que estaban al servicio de nuestro padre en sus aposentos.   ¡Nadie!.  Sus padres apoyaron tal villanía y ahora ustedes proceden igual que ellos.  Ahora como ayer, siempre comen las sobras de todos los sinchis que dominan nuestro pueblo.

Para ustedes el derecho de opinar, no pueden tenerlo, más aún ningunearnos.  No tienen razón alguna y más el derecho por haberlo perdido al traicionar siempre a nuestro pueblo.

Sus cánticos, no son los que nuestro pueblo canta en las mingas o las mitas.  Sus cantos son de los sinchis puquinas, o quiensabe de los Caxamarcas, podría ser hasta de los Huaylas.

¿ Quién de ustedes?  Canta algún canto que relate las proezas de nuestros Wairas Amarus.  Quien relata lo hecho Por nuestro Padre Catequil o nuestra madre Quilla Hirca.  Acaso no fue nuestra madre Quilla Hirca enseño a la pallas a cocinar el tarwi salvaje y hacerlo comible.  No fue el gran Catequil que nos enseño a llevar agua hasta las más altas cumbres para sembrar el maicito que comemos en la canchita, o lo preparamos en las pachangas que tanto nos gusta comer en los cushalitos.

¿De que hablan sus cánticos?  ¿De los desvaríos de los orejones con sus huarmis, no es cierto eso?  Y ahora que pueden decirme, ustedes que son traidores a su pueblo, que se venden por unos miserables maicillos, que se prostituyen ante el poder y no son responsables ante la justicia y la verdad.

CUSHCURUMBA: ( Señalando con la mano a los Chirocos).  Me dan risa.  So cobardes.  Que me pueden afrentar si son traidores a nuestro pueblo.

CHIROCO: ( Escondiendo el rostro, habla mirando al suelo).  Nosotros vivimos como se nos da la gana.  Tenemos los favores de quienes son poderosos.  Que han ganado ustedes con enfrentar a los Puquinas.   ¡Nada!, Eso es lo que han ganado.  Es mejor estar con quienes nos gobiernan, para ver si ganamos algún maicillo que puedan haber dejado caer de sus manos, lo podamos recoger; en cambio ustedes no tienen ni siquiera esa esperanza, de hacerlo los Orejones los matarían, pues no son bien vistos a sus ojos.  Y que me dices tu Mashaco, él mas viejo de todos los opas, eres el soñador mas empedernido de todo el Reino de los Cullies; aún no pisas la mamapacha.  Te pregunto: ¿Para que existiéramos en la Tierra?  Acaso no es para aprovechar de todo lo que se nos presenta, ganarse algún favorcito y poder mejorar la situación de nuestra familia.  Que nos importa los demás, que eso se preocupen los amautas y los Nobles dentro de los Orejones y los Amarus, que son los señor4es que gobiernan la tierra.  Y que nos importa que los sinchis que los representan abusen de nosotros, al menos nos dejan existir y de vez en cuando se les cae algún maíz con el cual alimentamos a nuestras guaguas, si no que sería de nosotros.  Lo primero, lo último en que pensamos son nuestras guaguas, las huarmis que nos esperan en nuestra Chosita; si no seriamos unos malos padres que dejamos que nuestros guaguas, nuestras huarmis se mueran de hambre.  Nuestro gran dios Huiracocha no nos perdonaría.  Veamos que la sensatez se apodere de nosotros y dejemos que las cosas de los señores y su nobleza los resuelvan ellos; nosotros no tenemos nada que ver, que los resuelvan ellos, a mi no me interesan sus peleas para nada.

CHIROCO 2 :  ¡Si!, son solo ilusiones los que habla el opa de Mashaco, que escuche tus sabias palabras de mi hermano Chiroco y vivirás por siempre sin preocuparte nada mas que por agradar a tus amos y señores de la tierra.

Que no escuches sus sabias palabras, pueden hacer llegar tus huesos en el muladar, después de haber estado en la cárcel, no creo que quieras eso como tu destino.

CUSHCURUMBA:  ¡Ahí se les ve!, como son de cobardes y arrimados a quién les suelta un poco de maicillo para sus talegas, o que guarden en una colpa de solamente ellos.  Por su cuerpo lo que pasa no es sangre; si no la mas infame de las cobardías, con eso quieren explicarnos lo que son.

CHIROCO:  ¡ Ve, ve, quién lo dice!...

CHIROCO 2: Una mujer de todos, tenemos que apedrearla por estar en la llacta, los Orejones les tienen prohibido la entrada.

CHIROCO :  ¡ Sí ahí...veo unas piedras!

MASHACO: ¡Amo Llucá!!  , ¡Amo Llucá!! Ingresa Lluca con un aire muy ceremonial, mirando a todos lados.  Dirige su mirada al llamado.

LLUCÁ: ¡Qué es lo que pasa!, ¿Por qué tanto alboroto en la plaza?, de ésta manera.

MASHACO:  ¡Mi Señor!

CHIROCO:  ¡Mi Señor!

CHIROCO 2 :  ¡ Mi Señor!

LLUCÁ: Que hable primero Mashaco.

MASHACO: Mi Señor, lo que pasa que estos flauteros quieren apedrear a ésta mujer.

CHIROCO: Si, la queremos.

MASHACO: No ve, no retrocede en su proceder

CHIROCO: Mi señor no sabe, que la queremos apedrear por muchas razones.  La primera por que ha deshonrado a su difunto esposo, No habiendo guardado su viudez tal como nos lo manda el Taita del Qosqo, nuestros amos Puquinas que gobiernan de esta Comarca.  Segundo por que nos está acusando de haber deshonrado a nuestros antepasados, a nuestros sinchis.Al único que nos inclinamos es a nuestros amos Puquinas que se encuentran gobernando desde el Qosqo, a otro no mas, no...

LLUCÁ:  ¡ Un momento!

CHIROCO: Si mi señor.

LLUCÁ: Les haré unas preguntas, y tendrán que contestarme.  ¿A que Sinchi sirven, a Atabalipa o a Guascar?

CHIROCO: Al que se encuentra en el Qosqo, a ese obedecemos su merced.

LLUCÁ:  ¡Me están mintiendo!  No me vengan con vainas.   ¡Carajo!  O en éste mismo momento los hago castigar.  Cuídense, así que díganme la verdad.

CHIROCO: Usted, nos quiere hacer caer su merced.  Por favor no nos haga preguntas tan difíciles de contestar.

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