Un día como cualquier otro

Escribe: Melitón García Guevara 
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En mi vida existe un día del padre que fue emotivo porque recibí la llamada de mi hijo con un sonoro ¡Feliz Día Papá!  Luego agregó ¡Te quiero mucho!  Me quedé perplejo y con un nudo en la garganta, mi hijito estaba lejos.  Que triste es pasar el día del Padre solo.

El Padre, lo más grande de este mundo y no lo digo por mí, sino porque mi Papá que fue declamador empedernido, electricista destacado, mecánico extraordinario, pero sobre todas las cosas fue un buen Padre a pesar de los errores que el pudo tener siempre estuvo con nosotros.  En este día especial me hubiese gustado decirle un Te Quiero mucho Papá, debo reconocer que soy en extremo sentimental pero que puedo hacer si estoy destinado a ser así.

Yo confío en que exista vida en otro mundo para buscar a mi Papá y decirle cuanto me hizo falta, cuando lo extrañé y lo difícil que fue crecer sin él, pero es reconfortante saber que todos los logros alcanzados se los dedico a mis progenitores.  Quisiera decirle a mi Papá; me haces falta, te extraño, te admiro, por todo lo que representas para mí, gracias por estar siempre allí.  Apoyándome espiritualmente y te siento junto a mí todos los días porque habitas en mi corazón y estarás allí toda mi vida.

Padre, Hijo, dos personas, dos sentimientos inseparables, dos amores profundos, dos responsabilidades, cuanto se podría escribir sobre ambos porque en todos los casos antes de ser padres primero somos hijos entonces tenemos el compromiso de cambiar el mundo si es preciso por el bienestar de nuestras familias que debemos llevar siempre en nuestros corazones.  Tenerlo presentes en cada momento.  Duele mucho la pérdida del Padre, reflexiono y agradezco a Dios por darme esa fortaleza de no quebrarme y romper en llanto, estoy seguro de propiciar mejoras en mi vida para el bienestar de mi familia, tengo que hacerlo por el bienestar de mis hijos y por el inmenso amor que siento por mi familia y por el respeto que les tengo cada día de mi vida.

Tomó una frase de un amigo "Mi Padre, Mi Compadre", me hubiese gustado disfrutar más de la compañía de mi Padre pero Dios quiso que no fuera así, entonces siendo católico como soy no puedo contradecir las decisiones divinas.

Algún día mis hijos leerán estas líneas y comprenderán cuanto los amo.

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