¡Cachicadán! Pedazo de cielo patria peruana
tu que guardas tanta riqueza natural.
Tu hijo adoptivo de esta tierra natal,
te canta con el alma pura y sana.

¡Cachicadán! Tierra de hombres generosos,
tierra hermosa de bellas mujeres.
Aromas y rocios mañaneros tu eres,
paraiso de ensueños y de gozos.

¡Cachicadán! Te deleitas con tus vendavales.
que en tus entrñas ardientes.
Guardas tus aguas calientes,
para curar a tu pueblo sus males.

¡Cachicadán! Rica tierra de mis amores,
cuando las encuentro lejos yo te añoro.
No vale la plata ni menos el oro,
como tus paisajes de mil colores.

Hijos genuinos y verdaderos,
hagamos de ésta tierra grande con vigor.
Para que desde lo alto gritemos,
¡Viva Cachicadán! con ardor.

Autor:  Humberto Vásquez Juárez
Cachicadán, Navidad del 2000

REFLEXIONES

 

 

H

ombre que llegaste desnudo

solo con tu vestido nuevo:

para recorrer un trecho

de la infinita senda

de la existencia.

 

Tu llegada es con un grito

un gemir lastimero;

talvez triste melancólico

que desenfunda un existir

anunciando tu presencia.

 

Tus extremidades comienzan

a desandar lo que tienes;

que vivir con un traje nuevo,

que no se arruga sin hilachas

porque es nuevo.

 

   

Necesitas el cariño de salamandras

y ondinas para desarrollar

tu físico, indefenso, desnudo

a los ojos comunes

pero con vestido nuevo.

 

Comienzas con tu balbuceo

y tu mirar fiel, inocente

talvez una sonrisa viviente

con tus alas ágiles

cual iones inermes.

 

Pasa el tiempo encasillado

en minutos, horas, días, años:_

y tu hombre comienzas a vivir

dizque feliz sin mengua

tus sueños de maya.

 

Despierta a tu realidad

incomprendida, displicente,

pues van surgiendo otros sueños

ambiguos, murientes

de un vivir sin freno.

 

 

 

 Aperturas tu mente virgen

con tu inteligencia fecunda,

si vas por un camino difícil

en tu luchar triunfarás

con alegrías de albura.

 

Más si formas otro vestido

que enceguece tu alma,

                  alcanzarás lo que buscas

pues todo es maya, relativo

“vanidad de vanidades”.

 

Y para entonces el tiempo

comenzará arrugar tu vestido,

hasta verlo hilachas

quizá piltrafas de sufrimiento

que irán contigo.

 

 

 Nada es fácil. Verdad ?

todo lo que alcances

no es malo, pero si relativo

reflexiona hombre imberbe

tú solo tú, puedes hacerlo.

 

Cuida tu vestido fugaz

por dentro y por fuera,

frena tus impulsos vanos

busca saber, comprender

y vivir lo aprendido.

 

Hombre después que tu vestido

se haya vuelto harapos

                  emprenderás tu vuelo

al infinito, a lo ignoto

en busca de otro vestido.-

 

Y podrás andar otro trecho

de esta existencia.

que vah, tantas vicisitudes

pocos, muy pocos los aciertos

más a todos.¡ Los ahoga el olvido !

 

13-01-2003

Cachicadán, Cachicadán,
Cachicadán tierra hermosa (Bis)
al cantarte en tu día
mi alma se siente dichosa.

Tierra de hombres y mujeres
que por ti da su vida
en el cofre de reuerdos (Bis)
eres la preferida

Por tu clima y por tus aguas
todo el mundo te visita
engreída de los andes
te llaman tierra bendita

El progreso es tu virtud
donde el grande y el pequeño trabajmos
diariamente día y noche con empeño.

Esta es mi canción
tierra mía (3 veces)
llena de emoción
y alegría.

Autor: Conrado Carbajal Lavado

CARTA  AL  SEPULTURERO

 

 

 

Tan natural es tu vivir

junto a tumba

de los muertos.

Tú no sabes llorar

ni gemir, sepulturero.

Hombre, duro es tu corazón

a los sentimientos.

Tu trabajo es sellar

las tumbas

de ricos, de pobres

de niños,  de ancianos

de jóvenes.

Y vas tú con tu badilejo

tu paleta, tus manos

para ti

poco importan

las ofrendas, las flores;

 

Sepulturero

A cuántos viste llorar ?....

cuántos  serán cada día !;

que tus manos con el yeso

blanquecino

sellan los recuerdos

que son las puertas

del olvido...?.

Sepulturero

si a tus manos

mis despojos llegan

para convertirse

en tumba fría;

cubre el rostro de mi tumba

y pronto, sepulturero

que recuerdos quedan

cuando haya partido

a lo ignoto, a lo desconocido

que estaré sólo, yerto

en aquel día.

Pero, te pido sepulturero

aprende  a llorar

y me cuentas

aunque no escribas.

  

Yo escucharé sólo

atento tu narrar

tu sonrisa

sin sentido

Sepulturero, amigo del estío

si tú  y  yo  no conversamos

será señal fatídica,

que he partido.

La tierra de Cachicadán
Donde he nacido yo,
Es un rincón florido
De mágico primor.

Sus frondas primorosas
Cubiertas de alcanfor
Y sus montañas rígidas
Que inspiran el amor.

Oh, oh,oh,
Esa es mi linda tierra
Que quiero yo,
Oh, reina de mi corazón
Tu mi canción, tu mi canción, tu mi canción.

Su cielo azul y límpido
Le sirva de dócel,
Y dan arrullo plácido
Las aves a sus pies.

Sus aguas minerales
Le obsequian más vigor
Para los hombres débiles
Que buscan la salud.

Oh, oh,oh,
Esa es mi linda tierra
Que quiero yo,
Oh, reina de mi corazón
Tu mi canción, tu mi canción, tu mi canción.

 

Autor: Julio Velasquez Rabanal

 

Himno a Cachicadán 

 

 

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